En menos de un minuto, Venezuela cambió para siempre

En menos de un minuto, Venezuela cambió para siempre

Este reportaje fue elaborado a partir del contraste de información proporcionada por organismos científicos, autoridades competentes, agencias internacionales de noticias y medios de comunicación de reconocido prestigio. Las cifras y los datos corresponden a la información oficial disponible al cierre de esta edición.

«Los terremotos llegan sin avisar. En apenas unos segundos cambian ciudades, familias e historias de vida. Pero en Venezuela, la tragedia no terminó cuando dejó de temblar la tierra. Apenas estaba comenzando.»

Durante unos instantes nadie comprendía lo que estaba ocurriendo.

Las primeras sacudidas sorprendieron a familias que descansaban en sus hogares, trabajadores que aún permanecían en sus puestos y turistas alojados en hoteles de la costa venezolana. El movimiento aumentó rápidamente de intensidad hasta convertirse en un violento terremoto que hizo oscilar edificios, derribó fachadas y provocó escenas de pánico en distintas localidades del norte del país.

Quienes lograron salir describen una sensación común: el suelo parecía no detenerse nunca. Algunos alcanzaron a correr hacia espacios abiertos; otros quedaron atrapados entre paredes derrumbadas y estructuras colapsadas.

En cuestión de minutos, las líneas telefónicas comenzaron a saturarse. Las redes sociales se llenaron de mensajes desesperados preguntando por familiares y amigos. Desde distintos puntos del país empezaron a difundirse las primeras imágenes de edificios dañados, carreteras agrietadas y barrios enteros sin electricidad.

Nadie podía imaginar entonces que Venezuela acababa de entrar en una de las emergencias más complejas de su historia reciente.

Cuando amaneció, la ciudad ya no era la misma

Comparación ilustrativa del mismo sector urbano antes y después del terremoto en Venezuela. A la izquierda se observa una avenida con edificios, tráfico y actividad cotidiana; a la derecha, el mismo escenario aparece devastado, con edificios colapsados, montañas de escombros y una densa nube de polvo.

Hay un momento en el que toda operación de rescate cambia por completo.

Las excavadoras dejan de avanzar, los motores se apagan y las conversaciones desaparecen. De pronto, el silencio se convierte en la herramienta más importante.

Los rescatistas levantan la mano para pedir que nadie hable. Algunos apoyan el oído sobre enormes bloques de concreto; otros introducen pequeñas cámaras por las grietas o utilizan sensores capaces de detectar sonidos casi imperceptibles. Mientras tanto, los perros especializados recorren lentamente los escombros, guiados por olores que el ser humano sería incapaz de percibir.

Entonces comienza la espera.

Una espera que puede prolongarse durante minutos o durante horas, porque, bajo toneladas de concreto, cualquier sonido puede marcar la diferencia: un golpe, otro golpe, un leve movimiento. A veces, eso es todo lo que hace falta para que la esperanza vuelva a abrirse paso.

Es en esos instantes cuando toda una operación cambia de objetivo. Ya no se trata de retirar escombros lo más rápido posible, sino de hacerlo con una precisión extrema. Cada piedra se mueve cuidadosamente porque un error puede provocar un nuevo derrumbe o poner en peligro la vida de quien permanece atrapado.

Los equipos internacionales de búsqueda y rescate conocen bien esa realidad. Trabajan con protocolos que combinan tecnología, experiencia y paciencia. Muchas veces, la maquinaria pesada debe detenerse para permitir que sean únicamente las manos, pequeñas herramientas y equipos especializados los que abran un camino seguro hacia la víctima.

Durante la última semana, Venezuela ha vivido varios de esos momentos.

Cada persona encontrada con vida ha sido recibida con aplausos, lágrimas y abrazos entre rescatistas, familiares y voluntarios. El rescate de un padre y su hijo, localizados después de cuatro días bajo un edificio colapsado, recordó que la esperanza puede mantenerse incluso cuando el tiempo parece agotarse. Días después, el hallazgo con vida de un niño de tres años volvió a emocionar a quienes seguían trabajando sin descanso y renovó las fuerzas de equipos llegados de distintos países.

Pero no todas las historias tienen el mismo desenlace.

Por cada rescate celebrado, decenas de familias continúan esperando noticias frente a edificios derrumbados. Algunas permanecen durante horas observando en silencio el trabajo de los bomberos. Otras sostienen fotografías de sus seres queridos mientras siguen cada movimiento de quienes buscan entre los escombros.

Los rescatistas suelen repetir que nunca se acostumbran a esas miradas.

Detrás de cada operación hay mucho más que la búsqueda de sobrevivientes. También está el esfuerzo por ofrecer una respuesta a las familias y, cuando la suerte acompaña, por devolver una vida.

Cuando la solidaridad cruzó fronteras

Los terremotos destruyen edificios.

Pero también ponen a prueba algo mucho más difícil de medir: la capacidad de las personas para ayudarse unas a otras.

En las horas posteriores al desastre, mientras cientos de rescatistas venezolanos trabajaban entre los escombros, comenzaron a llegar los primeros equipos especializados enviados desde otros países. Algunos aterrizaron con perros entrenados para localizar supervivientes; otros transportaban hospitales de campaña, equipos de comunicaciones, plantas potabilizadoras, medicamentos y material quirúrgico.

Sin embargo, la ayuda no empezó en los aeropuertos.

Comenzó mucho antes.

Empezó cuando los vecinos improvisaron cadenas humanas para retirar piedras con las manos; cuando conductores utilizaron sus vehículos para trasladar heridos; cuando comerciantes repartieron agua y alimentos sin preguntar quién podía pagarlos, y cuando familias que aún conservaban su vivienda abrieron sus puertas a quienes lo habían perdido todo.

Con el paso de las horas, esa solidaridad espontánea comenzó a organizarse. Bomberos, personal sanitario, voluntarios y organizaciones humanitarias coordinaron esfuerzos para que la ayuda llegara donde más se necesitaba. En muchos barrios, las primeras urgencias fueron las más básicas: agua potable, alimentos, atención médica y un lugar seguro donde pasar la noche.

La reconstrucción de un país comienza mucho antes de que aparezcan las primeras grúas. Empieza cuando una comunidad decide no dejar sola a ninguna de sus familias. Y eso fue precisamente lo que ocurrió en numerosos rincones de Venezuela.

Comprender un terremoto que hizo historia

¿Por qué un terremoto puede durar apenas unos segundos y cambiar para siempre la vida de millones de personas?

La respuesta está bajo nuestros pies.

Aunque pocas veces pensamos en ello, la superficie de la Tierra está formada por enormes placas tectónicas que se desplazan lentamente, casi siempre de manera imperceptible. Durante años, e incluso durante siglos, acumulan una enorme cantidad de energía hasta que, de forma repentina, esa tensión se libera.

Eso fue lo que ocurrió frente a las costas venezolanas. Los especialistas explican que los dos terremotos registrados en un corto intervalo de tiempo respondieron al reajuste de las placas tectónicas que atraviesan esta región del Caribe. El primer movimiento alteró el equilibrio geológico de la zona y el segundo terminó liberando parte de la energía acumulada.

Después llegaron las réplicas.

Muchas personas creen que una réplica es un nuevo terremoto. En realidad, forma parte del mismo proceso. La corteza terrestre continúa acomodándose después del sismo principal, generando movimientos que pueden prolongarse durante días o incluso semanas.

Otra pregunta comenzó a repetirse desde las primeras horas de la emergencia.

¿Por qué algunos edificios permanecieron prácticamente intactos mientras otros colapsaron por completo?

Los ingenieros explican que no existe una única respuesta.

Influyen la intensidad del movimiento, el tipo de suelo sobre el que fue construido el edificio, la calidad de los materiales, el diseño estructural e incluso la dirección en la que se propagaron las ondas sísmicas.

Por eso, dos edificios situados a pocos metros de distancia pueden sufrir daños completamente distintos.

Comprender estos fenómenos no cambia lo ocurrido.

 

Pero ayuda a prepararse mejor para el futuro, porque cada terremoto deja también una enseñanza para la ingeniería, la planificación urbana y los sistemas de prevención.

Reconstruir mucho más que edificios

Cuando termine la búsqueda de sobrevivientes comenzará otra tarea, mucho más larga y silenciosa.

La reconstrucción.

Pero reconstruir no significa únicamente levantar edificios nuevos. Significa ayudar a que la vida vuelva a encontrar su lugar: que un niño regrese a la escuela, que una familia vuelva a su hogar o que un barrio recupere poco a poco su rutina.

Es un proceso que puede extenderse durante años. No basta con reparar viviendas. También hay que recuperar hospitales, escuelas, servicios y acompañar a quienes deberán aprender a convivir con la pérdida.

Porque reconstruir no consiste en regresar exactamente al lugar donde todo estaba antes.

Consiste en encontrar la manera de seguir adelante.

Abelardo de la Espriella devuelve Colombia a la derecha en una América Latina cada vez más conservadora

Abelardo de la Espriella devuelve Colombia a la derecha en una América Latina cada vez más conservadora

Abelardo de la Espriella es oficialmente el nuevo presidente de Colombia. Con el 49,7 % de los votos, el abogado y empresario de 47 años se impuso en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales a Iván Cepeda, candidato apoyado por el actual mandatario Gustavo Petro. El estrecho margen, de apenas un punto porcentual, refleja la profunda polarización de un país que cierra así la experiencia del primer gobierno de izquierda de su historia.

Conocido como «El Tigre», De la Espriella dio el salto a la política en 2024 con la creación del partido Defensores de la Patria. Hasta entonces era una figura conocida por su carrera como abogado y empresario, especialmente en la región Caribe, donde nació y donde obtuvo algunos de sus mejores resultados electorales. Su victoria marca un giro político en Colombia y se inscribe en una tendencia más amplia de fortalecimiento de las derechas en América Latina.

«Hoy comienza una nueva etapa para nuestro país», declaró ante miles de seguidores congregados en Barranquilla. «Una etapa construida sobre la voluntad libre y democrática de millones de colombianos que eligieron creer en una Colombia grande, segura y próspera». «Esta noche comienza una nueva historia para la nación, una nueva era, un cambio de orden», añadió el presidente electo, que prometió gobernar para todos los colombianos y defender la Constitución de 1991.

Gustavo Petro y Iván Cepeda

El fin de la era Petro

La elección supone el cierre del ciclo político iniciado en 2022 por Gustavo Petro. El primer presidente de izquierda de Colombia llegó al poder con la promesa de reducir las desigualdades y alcanzar la llamada «paz total» mediante negociaciones con los grupos armados ilegales. Sin embargo, el deterioro de la seguridad, las dificultades económicas y la creciente polarización debilitaron progresivamente su popularidad.

Iván Cepeda, uno de los principales aliados de Petro, representaba la continuidad de ese proyecto. Tras conocerse los resultados preliminares, evitó reconocer inmediatamente la derrota y pidió esperar el escrutinio oficial.

El propio Petro reclamó una auditoría del sistema de votación y denunció supuestas irregularidades en algunos centros electorales, aunque sin aportar pruebas. «Ninguno de los dos puede ser proclamado presidente sobre la base del preconteo», escribió en la red social X.

Pese a las tensiones, la jornada electoral transcurrió de forma pacífica. No obstante, horas después del anuncio de los resultados se registraron enfrentamientos entre manifestantes y la policía en Cali, la tercera ciudad del país. Algunos grupos de protesta quemaron banderas estadounidenses, mientras las fuerzas de seguridad utilizaron gases lacrimógenos para dispersar a la multitud.

Una nueva derecha colombiana

Los adversarios de De la Espriella lo sitúan en la extrema derecha, una etiqueta que él rechaza definiéndose como un hombre de «extrema coherencia». En la página web de Defensores de la Patria, el movimiento se presenta como un «ejército pacífico de ciudadanos colombianos» dispuesto a combatir la corrupción, el narcotráfico y las políticas de izquierda.

Su ascenso representa una transformación de la derecha colombiana. A diferencia del conservadurismo tradicional, asociado históricamente a las élites políticas y económicas, De la Espriella ha construido una imagen de outsider, con un discurso populista y un fuerte componente personalista.

Su estilo directo, el uso constante de las redes sociales y su retórica antisistema han llevado a muchos analistas a compararlo con Donald Trump.

Durante la campaña, numerosos seguidores lucieron gorras inspiradas en el movimiento «Make America Great Again», con el lema adaptado «Make Colombia Great Again».

Las camisetas amarillas de la selección colombiana se convirtieron en uno de los símbolos del movimiento, una apropiación que sus críticos consideran una politización de uno de los principales emblemas nacionales. En sus actos públicos, De la Espriella solía hablar detrás de mamparas antibalas y algunos de sus simpatizantes realizaban saludos de estilo militar.

Folleto del partido Defensores de la patria

De abogado controvertido a presidente

Hasta hace pocos años, la figura de De la Espriella estaba asociada principalmente a su actividad como abogado. Entre sus clientes figuraron Alex Saab, aliado del expresidente venezolano Nicolás Maduro, acusado por Estados Unidos de lavado de dinero, y David Murcia Guzmán, responsable de uno de los mayores escándalos financieros en Colombia. El hoy presidente electo siempre defendió esas representaciones argumentando que formaban parte de su trabajo como abogado defensor.

Sin experiencia política previa, consiguió construir una candidatura basada en la promesa de restaurar el orden y devolver la seguridad a un país cansado de la violencia. Incluso su aspecto físico y su característica barba han provocado comparaciones con el presidente salvadoreño Nayib Bukele.

Militares en Bogotà, Colombia.

La seguridad como prioridad

La principal bandera de De la Espriella durante la campaña fue la seguridad. El presidente electo prometió «salvar la patria» de cuatro amenazas: el autoritarismo, la violencia criminal, la corrupción política y la penetración del narcotráfico y de las economías ilegales.

Colombia vive uno de los momentos más delicados desde la firma de los acuerdos de paz con las FARC en 2016. En los últimos cinco años, el número de integrantes de organizaciones armadas se ha duplicado. Las disidencias de las FARC, la guerrilla del ELN y el Clan del Golfo se disputan las rutas del narcotráfico y el control de la minería ilegal. El país continúa siendo el mayor productor de cocaína del mundo y la producción ha alcanzado niveles récord.

Los críticos de Gustavo Petro sostienen que su estrategia de «paz total», basada en las negociaciones y los altos el fuego, permitió a las organizaciones criminales expandirse y fortalecer su influencia territorial. De la Espriella ha prometido abandonar esas negociaciones y sustituirlas por una ofensiva militar. También ha anunciado una mayor cooperación con Estados Unidos y la construcción de megaprisiones en zonas selváticas, inspiradas parcialmente en el modelo impulsado por Nayib Bukele en El Salvador.

Trump, Milei y Bukele como referentes

De la Espriella mantiene una estrecha relación con Estados Unidos. Tras vivir y trabajar durante años en Miami, obtuvo la ciudadanía estadounidense en 2023. Durante la campaña recibió el apoyo explícito de Donald Trump, quien aseguró que el colombiano «restaurará la ley y el orden» y prometió que tendría «todo el apoyo y la fuerza de Estados Unidos». Tras conocerse el resultado, el mandatario estadounidense celebró la victoria con un escueto mensaje: «He Won, BIG!».

En el plano económico, uno de los referentes del nuevo presidente colombiano es Javier Milei. De la Espriella ha elogiado repetidamente las políticas del mandatario argentino, basadas en la reducción del gasto público, la desregulación y la promoción de la inversión privada.

En materia de seguridad, su principal inspiración es Nayib Bukele. El éxito de la política de mano dura aplicada por el presidente salvadoreño contra las pandillas ha despertado admiración entre numerosos dirigentes conservadores de la región, y De la Espriella ha manifestado su interés por adaptar parte de ese modelo a la realidad colombiana.

América Latina gira hacia la derecha

La victoria del nuevo presidente colombiano se produce en un contexto de reconfiguración política en América Latina. Argentina eligió a Javier Milei en 2023; Ecuador apostó por Daniel Noboa, que derrotó al correísmo con una agenda centrada en la seguridad y la recuperación económica; y en Perú, Keiko Fujimori se perfila como ganadora de las elecciones presidenciales, aunque los resultados todavía deben ser oficializados.

La preocupación por la inseguridad, el crimen organizado y el estancamiento económico ha favorecido el avance de las opciones conservadoras. Tras conocerse los resultados en Colombia, Milei felicitó al vencedor y aseguró que los colombianos habían elegido «la libertad económica, la prosperidad y una seguridad sin concesiones frente al narcotráfico». Desde Chile, José Antonio Kast afirmó que «comienza una nueva etapa de libertad para Colombia».

Con la llegada de Abelardo de la Espriella a la Casa de Nariño, Colombia se suma así a una corriente regional que busca respuestas más duras frente a la inseguridad y una menor intervención del Estado en la economía. Queda por ver si esta nueva ola conservadora será capaz de responder a las expectativas de millones de ciudadanos o si, como ha ocurrido en otras ocasiones en la historia latinoamericana, terminará alimentando un nuevo ciclo político en sentido contrario.

Italia defiende médicos cubanos ante presión de EE. UU.

Italia defiende médicos cubanos ante presión de EE. UU.

Estados Unidos ha intensificado su presión sobre la cooperación médica cubana, y sus efectos se sienten también en Italia. De acuerdo con datos publicados por Winred, el diplomático estadounidense Mike Hammer visitó recientemente Calabria para abordar la presencia de médicos cubanos en la región.

Estos profesionales llegaron durante la pandemia de Covid-19 para reforzar un sistema sanitario ya en crisis. Actualmente son más de 300 y trabajan en decenas de hospitales, especialmente en zonas con fuerte escasez de personal.

Lejos de reducir su presencia, el presidente regional Roberto Occhiuto ha defendido el acuerdo y plantea ampliarlo hasta alcanzar los 1.000 médicos. 

La colaboración, iniciada en 2022 mediante un convenio con una empresa estatal cubana, se ha convertido en una pieza clave para mantener operativos hospitales y servicios de urgencias.

A diferencia de otras misiones internacionales de Cuba, los médicos en Calabria trabajan con contratos individuales dentro del sistema sanitario local. Sin embargo, Washington considera este tipo de acuerdos como parte de la estrategia de influencia global de La Habana y busca limitar su expansión.

Desde Calabria, en cambio, la prioridad es clara: garantizar la atención sanitaria en una región donde la falta de personal sigue siendo una emergencia estructural.

Fuente: Wired | Redacción RadioOR