Abelardo de la Espriella devuelve Colombia a la derecha en una América Latina cada vez más conservadora

Abelardo de la Espriella devuelve Colombia a la derecha en una América Latina cada vez más conservadora

Abelardo de la Espriella es oficialmente el nuevo presidente de Colombia. Con el 49,7 % de los votos, el abogado y empresario de 47 años se impuso en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales a Iván Cepeda, candidato apoyado por el actual mandatario Gustavo Petro. El estrecho margen, de apenas un punto porcentual, refleja la profunda polarización de un país que cierra así la experiencia del primer gobierno de izquierda de su historia.

Conocido como «El Tigre», De la Espriella dio el salto a la política en 2024 con la creación del partido Defensores de la Patria. Hasta entonces era una figura conocida por su carrera como abogado y empresario, especialmente en la región Caribe, donde nació y donde obtuvo algunos de sus mejores resultados electorales. Su victoria marca un giro político en Colombia y se inscribe en una tendencia más amplia de fortalecimiento de las derechas en América Latina.

«Hoy comienza una nueva etapa para nuestro país», declaró ante miles de seguidores congregados en Barranquilla. «Una etapa construida sobre la voluntad libre y democrática de millones de colombianos que eligieron creer en una Colombia grande, segura y próspera». «Esta noche comienza una nueva historia para la nación, una nueva era, un cambio de orden», añadió el presidente electo, que prometió gobernar para todos los colombianos y defender la Constitución de 1991.

Gustavo Petro y Iván Cepeda

El fin de la era Petro

La elección supone el cierre del ciclo político iniciado en 2022 por Gustavo Petro. El primer presidente de izquierda de Colombia llegó al poder con la promesa de reducir las desigualdades y alcanzar la llamada «paz total» mediante negociaciones con los grupos armados ilegales. Sin embargo, el deterioro de la seguridad, las dificultades económicas y la creciente polarización debilitaron progresivamente su popularidad.

Iván Cepeda, uno de los principales aliados de Petro, representaba la continuidad de ese proyecto. Tras conocerse los resultados preliminares, evitó reconocer inmediatamente la derrota y pidió esperar el escrutinio oficial.

El propio Petro reclamó una auditoría del sistema de votación y denunció supuestas irregularidades en algunos centros electorales, aunque sin aportar pruebas. «Ninguno de los dos puede ser proclamado presidente sobre la base del preconteo», escribió en la red social X.

Pese a las tensiones, la jornada electoral transcurrió de forma pacífica. No obstante, horas después del anuncio de los resultados se registraron enfrentamientos entre manifestantes y la policía en Cali, la tercera ciudad del país. Algunos grupos de protesta quemaron banderas estadounidenses, mientras las fuerzas de seguridad utilizaron gases lacrimógenos para dispersar a la multitud.

Una nueva derecha colombiana

Los adversarios de De la Espriella lo sitúan en la extrema derecha, una etiqueta que él rechaza definiéndose como un hombre de «extrema coherencia». En la página web de Defensores de la Patria, el movimiento se presenta como un «ejército pacífico de ciudadanos colombianos» dispuesto a combatir la corrupción, el narcotráfico y las políticas de izquierda.

Su ascenso representa una transformación de la derecha colombiana. A diferencia del conservadurismo tradicional, asociado históricamente a las élites políticas y económicas, De la Espriella ha construido una imagen de outsider, con un discurso populista y un fuerte componente personalista.

Su estilo directo, el uso constante de las redes sociales y su retórica antisistema han llevado a muchos analistas a compararlo con Donald Trump.

Durante la campaña, numerosos seguidores lucieron gorras inspiradas en el movimiento «Make America Great Again», con el lema adaptado «Make Colombia Great Again».

Las camisetas amarillas de la selección colombiana se convirtieron en uno de los símbolos del movimiento, una apropiación que sus críticos consideran una politización de uno de los principales emblemas nacionales. En sus actos públicos, De la Espriella solía hablar detrás de mamparas antibalas y algunos de sus simpatizantes realizaban saludos de estilo militar.

Folleto del partido Defensores de la patria

De abogado controvertido a presidente

Hasta hace pocos años, la figura de De la Espriella estaba asociada principalmente a su actividad como abogado. Entre sus clientes figuraron Alex Saab, aliado del expresidente venezolano Nicolás Maduro, acusado por Estados Unidos de lavado de dinero, y David Murcia Guzmán, responsable de uno de los mayores escándalos financieros en Colombia. El hoy presidente electo siempre defendió esas representaciones argumentando que formaban parte de su trabajo como abogado defensor.

Sin experiencia política previa, consiguió construir una candidatura basada en la promesa de restaurar el orden y devolver la seguridad a un país cansado de la violencia. Incluso su aspecto físico y su característica barba han provocado comparaciones con el presidente salvadoreño Nayib Bukele.

Militares en Bogotà, Colombia.

La seguridad como prioridad

La principal bandera de De la Espriella durante la campaña fue la seguridad. El presidente electo prometió «salvar la patria» de cuatro amenazas: el autoritarismo, la violencia criminal, la corrupción política y la penetración del narcotráfico y de las economías ilegales.

Colombia vive uno de los momentos más delicados desde la firma de los acuerdos de paz con las FARC en 2016. En los últimos cinco años, el número de integrantes de organizaciones armadas se ha duplicado. Las disidencias de las FARC, la guerrilla del ELN y el Clan del Golfo se disputan las rutas del narcotráfico y el control de la minería ilegal. El país continúa siendo el mayor productor de cocaína del mundo y la producción ha alcanzado niveles récord.

Los críticos de Gustavo Petro sostienen que su estrategia de «paz total», basada en las negociaciones y los altos el fuego, permitió a las organizaciones criminales expandirse y fortalecer su influencia territorial. De la Espriella ha prometido abandonar esas negociaciones y sustituirlas por una ofensiva militar. También ha anunciado una mayor cooperación con Estados Unidos y la construcción de megaprisiones en zonas selváticas, inspiradas parcialmente en el modelo impulsado por Nayib Bukele en El Salvador.

Trump, Milei y Bukele como referentes

De la Espriella mantiene una estrecha relación con Estados Unidos. Tras vivir y trabajar durante años en Miami, obtuvo la ciudadanía estadounidense en 2023. Durante la campaña recibió el apoyo explícito de Donald Trump, quien aseguró que el colombiano «restaurará la ley y el orden» y prometió que tendría «todo el apoyo y la fuerza de Estados Unidos». Tras conocerse el resultado, el mandatario estadounidense celebró la victoria con un escueto mensaje: «He Won, BIG!».

En el plano económico, uno de los referentes del nuevo presidente colombiano es Javier Milei. De la Espriella ha elogiado repetidamente las políticas del mandatario argentino, basadas en la reducción del gasto público, la desregulación y la promoción de la inversión privada.

En materia de seguridad, su principal inspiración es Nayib Bukele. El éxito de la política de mano dura aplicada por el presidente salvadoreño contra las pandillas ha despertado admiración entre numerosos dirigentes conservadores de la región, y De la Espriella ha manifestado su interés por adaptar parte de ese modelo a la realidad colombiana.

América Latina gira hacia la derecha

La victoria del nuevo presidente colombiano se produce en un contexto de reconfiguración política en América Latina. Argentina eligió a Javier Milei en 2023; Ecuador apostó por Daniel Noboa, que derrotó al correísmo con una agenda centrada en la seguridad y la recuperación económica; y en Perú, Keiko Fujimori se perfila como ganadora de las elecciones presidenciales, aunque los resultados todavía deben ser oficializados.

La preocupación por la inseguridad, el crimen organizado y el estancamiento económico ha favorecido el avance de las opciones conservadoras. Tras conocerse los resultados en Colombia, Milei felicitó al vencedor y aseguró que los colombianos habían elegido «la libertad económica, la prosperidad y una seguridad sin concesiones frente al narcotráfico». Desde Chile, José Antonio Kast afirmó que «comienza una nueva etapa de libertad para Colombia».

Con la llegada de Abelardo de la Espriella a la Casa de Nariño, Colombia se suma así a una corriente regional que busca respuestas más duras frente a la inseguridad y una menor intervención del Estado en la economía. Queda por ver si esta nueva ola conservadora será capaz de responder a las expectativas de millones de ciudadanos o si, como ha ocurrido en otras ocasiones en la historia latinoamericana, terminará alimentando un nuevo ciclo político en sentido contrario.